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Resumen

El mar es el protagonista de este itinerario, que comienza en la punta de Monpas, bajo el monte Ulia y finaliza en la falda del monte Igeldo. Un paseo de unos seis kilómetros sin abandonar la costa, recorriendo las tres playas donostiarras –Zurriola, La Concha y Ondarreta-, siguiendo el trazado del Camino de Santiago de la costa.

Ruta

El recorrido comienza en la Punta de Monpas. El lugar es punto de encuentro de surfistas. Desde allí el Paseo de Zurriola bordea la playa que remata el barrio de Gros, terminando en el Palacio de Congresos y Auditorium Kursaal, símbolo de la arquitectura y nuevo eje cultural de la ciudad que el arquitecto Rafael Moneo concibió como dos rocas varadas frente al mar.

Atravesando el Puente de Zurriola, ejemplo de modernismo que decora la desembocadura del río Urumea, se accede al Paseo Nuevo, que bordea el monte Urgull. En días de marejada es frecuente que las olas alcancen el paseo. Continuando junto al mar alcanzamos la obra de Jorge Oteiza, Construcción Vacía.

Unas escaleras conducen hacia el puerto pasando por el Aquarium y el Museo Naval. No deje de visitarlos. En el puerto conviven barcos deportivos y pesqueros con las coloristas viviendas de los pescadores como fondo. Al final del puerto se encuentran el Ayuntamiento, antiguo casino, y el Real Club Náutico, singular obra de estilo reacionalista, que fue concebida como un barco atracado en el muelle. Recorra el embarcadero, y disfrute del mar a sus pies. Un poco más adelante hallamos el Centro Talaso-Sport La Perla hoy moderno centro Talaso Sport, que fue uno de los balnearios más importantes del mundo. Siguiendo junto a la playa de La Concha se puede ver el Homenaje a Fleming, obra de Chillida. Es un bonito espacio para descansar y contemplar el paisaje. En frente, la isla de Santa Clara.

Desde el Paseo de La Concha, se puede acceder al Palacio de Miramar, de estilo "Cottage inglés reina Ana", donde la reina María Cristina fijó la residencia veraniega de la corte. Descendiendo por la otra entrada se llega al barrio de El Antiguo -así llamado porque albergó a los primeros habitantes de la villa.

A continuación, la playa de Ondarreta, con su paseo y sus jardines, que acogen una estatua construida en honor a la reina María Cristina, nos conducen hasta el Peine del Viento uno de los rincones más bellos de la ciudad y obra del arquitecto Luis Peña Ganchegui y del escultor Eduardo Chillida.

¡Atención! Este rincón de la ciudad no es accesible para usuarios de sillas de ruedas.